Malas elecciones

Todo lo que la Infanta Cristina perdió por seguir los pasos de Iñaki Urdangarín

El amor es ciego y eso también aplica a la realeza.
sábado, 10 de abril de 2021 · 12:15

Pese a ser miembro de la familia real, la vida no le ha dado a esta pseudo princesa su cuento de hadas ideal. La Infanta Cristina es la hermana de los Borbón que más pasa desapercibida últimamente. Su hermano Felipe es el Rey y eso ya acapara demasiada atención. Su hermana Elena, en cambio, tiene dos escandalosos hijos que andan cazando titulares, así que también roba parte de nuestra atención.

Pero la Infanta Cristina no suele aparecer mucho en la prensa y esto no es algo reciente. Si bien supimos que fue una “vacunada VIP” en Dubái cuando visitó a su padre, sabemos muy poco de su vida, de sus movimientos y sobre lo que piensa o hace. Queramos o no, forma parte de nuestra realeza y su perfil tan bajo llama poderosamente la atención.

Sin embargo, no podemos negar que no tenemos motivos para pensar que la Infanta Cristina esté teniendo este “bajo perfil” por una cuestión estratégica. Digamos que su marido es, junto a su padre, el corrupto número uno de España. Solo que, a diferencia de su progenitor, Iñaki Urdangarín es un simple atleta de balonmano y el Rey Juan Carlos, bueno, el heredero al trono, al fin y al cabo.

No es ni la preferida de su padre, ni de su madre y tampoco de su hermano el Rey Felipe. La única que comparte tiempo con ella y la ayuda, de vez en cuando, es la Infanta Elena. La Infanta Cristina está sola y así ha querido permanecer para intentar, de a poco, ir entibiando los calurosos escándalos que han empañado su vida con la causa Nóos.

Recordemos que “el príncipe azul” de la Infanta Cristina no es, precisamente, una persona honesta que digamos. No solo por los hechos de corrupción que empañaron su vida, sino también por las constantes infidelidades que desplomaron su relación con la hija de Juan Carlos I.

Corrupto e infiel, un currículum no muy apropiado para ser una miembro de la realeza. Pero para Cupido no existen títulos nobiliarios. Se ve que su flecha ha sido muy afilada, ya que ni la más vergonzosa corrupción ni la más desfachatada de las infidelidades ha podido separar esos dos corazones unidos por la tragedia.